Un mundo en 3D

Un mundo en 3D

El 3D dejó de ser ya hace mucho tiempo ese primitivo método para poder ver fotografías, vídeo o incluso cine de una manera más realista, colocándose unos anteojos con un filtro azul (o verde) y rojo en cada ojo. Con el paso de los años las gafas, así como la producción de las imágenes fijas o en movimiento, han sido cada vez más sofisticadas: hoy en día se emplean filtros polarizados que decodifican las imágenes que, en el cine, se emiten a través de dos proyectores que concentran la luz desde un ángulo distinto para cada ojo.

Dado que este sistema no se puede aplicar tal cual a los televisores, se desarrolló otro método para el que son necesarias las denominadas “gafas activas”. Estas cuentan con unos cristales LCD y un sensor infrarrojo que sincroniza las dos imágenes que se emiten: para el ojo derecho y para el izquierdo. La velocidad a la que ocurre hace que el cerebro lo interprete como una sola imagen en tres dimensiones.

 

La aplicación de nuevas tecnologías permitió ir un paso más, con experiencias visuales que buscan un acercamiento a la realidad a través de la inmersión del usuario a través de lo que está viendo. Así nacieron las gafas de realidad virtual, que en la actualidad son prácticamente unos cascos, como es el caso de las Oculus Rift, cuya versión definitiva para los consumidores se espera que esté a la venta para el próximo año.

Estos dispositivos ofrecen una visión tridimensional en estéreo con una gran profundidad, gracias a las imágenes emitidas por cada pantalla LCD para para cada ojo y que son corregidas a continuación por una lentes que generan una imagen esférica asignada para cada ojo. Además, otra de sus principales características es el control de movimientos de la cabeza y la posibilidad de conectarse a dispositivos móviles y ordenadores; convirtiéndolo así en un periférico perfecto para disfrutar de multitud de videojuegos.

 

Ahora, tras desarrollarse en el mundo de la fotografía, el cine y la televisión, y ser más que una realidad en el sector de los videojuegos, el 3D llega al mundo de la comercialización empresarial, y lo hace para quedarse. Y es que, si un negocio o institución es, como la vida, en tres dimensiones ¿por qué la navegación en Internet sigue siendo en dos?

Es por ello que en Ideanto llevamos ya varios años investigando y desarrollando herramientas poder ofrecer a nuestros clientes, además de las imágenes tridimensionales y vídeos, productos como el 3DCommerce: visitas virtuales interactivas o las webs en entornos reales, trabajando tanto en 3D como con fotografía real, tal y como ya lo hemos desarrollado para las oficinas del Instituto Municipal para la Formación y el Empleo (IMFE) o las instalaciones del Hospital Quirón de Málaga.

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