Entre selfies y memes, el lado más humano de Facebook

Entre selfies y memes, el lado más humano de Facebook

Mi abuela tiene 93 años y es de Santander, pero hace ya tiempo que se mudó a Málaga para estar más cerca de la familia. Desde entonces, el único contacto que tiene con las amigas, vecinas y familia que le queda en el norte, son algunas llamadas de teléfono en fechas señaladas. Pero significan mantener un vínculo con su tierra y eso, para ella, es muy importante.

 

Por suerte, mi abuela está perfecta de salud y es muy inteligente, no se le escapa una. Supongo que ha escuchado tanto hablar de Facebook que ya tiene una idea de qué posibilidades ofrece porque, hace poco, me pidió que localizase a una amiga suya de la que hacía mucho que no tenía noticias. Había tratado de localizarla y no lo conseguía, no tenía forma de saber si estaba bien o no.

 

La tarea no era fácil porque la señora tenía unos 80 años, pero encontré a un hombre que, por los apellidos, podía ser familia suya. No tenía casi actividad en Facebook, pero le escribí un mensaje privado y, pasado un mes, me contestó. La amiga de mi abuela era su cuñada y me dio el teléfono de la hija para que pudiésemos contactar con ella. Además, se acordaba de mi abuela y me mandaba muchos besos para ella.

 

Cuando mi abuela llamó, la hija de su amiga estaba esperando emocionada hablar con ella, le sorprendió mucho lo bien que estaba de salud y compartieron muchos recuerdos que le había contado su madre que, por desgracia, ahora tenía demencia senil y ya casi no podía reconocerla.

 

Me hubiera gustado un final más feliz para esta historia, pero mi abuela ahora sabe dónde está su amiga y mantiene el contacto con su hija. Su deseo era saber de ella y, gracias a Facebook, he podido hacer que se cumpla.

 

Irene López.

Responsable de Creatividad en Ideanto.