Ana Rocío García, mujer emprendedora en tiempos de crisis

Ana Rocío García, mujer emprendedora en tiempos de crisis

Y  para conocer un poco más sobre la realidad del emprendimiento, así como las claves que lo harán posible en un periodo tan difícil como es la crisis económica, hoy entrevistamos a Ana Rocio García, socia fundadora de Ideanto desde 2011.

  1. La crisis económica ha generado mucho daño en España, aunque también ha creado otras oportunidades. Ideanto surge en 2011, uno de los años más críticos por los que pasó nuestro país ¿Cómo nace la idea de montar una empresa en estos momentos?

La idea surge de mi socio Alberto. Trabajamos juntos hacía unos años y siempre me dijo “trabajamos muy bien juntos; algún día tenemos que montar algo”. Y en marzo de 2011, lo creamos. La verdad es que no pensamos en el momento, pensamos en las inquietudes por crear algo y poder hacer algo distinto. En un mes dejé un trabajo indefinido por esta bonita aventura.

  1. Tras más de cuatro años y medio de trayectoria ¿Cuáles han sido las claves para hacerse un hueco entre las empresas del sector?

Nuestras claves han sido la búsqueda de la excelencia en todo lo que hacemos, la apuesta por tener un equipo propio (nada de subcontrataciones) y, especialmente, nuestro trabajo de I+D+i gracias a que desarrollamos herramientas propias. Ya somos una empresa tecnológica de comunicación.

  1. ¿Cuáles son los factores que consideras clave a la hora de mantener una empresa?

Ilusión y sacrificio. Esto no es un camino de rosas. Supone muchas horas de desvelo, de jornadas infinitas, de renunciar a parte de tu vida personal, de no llegar a fin de mes para que el equipo cobre sus nóminas… pero conseguir despertarte todas las mañana con ilusión lo compensa todo; al menos algunos días… jajajaja.

  1. Desde el punto de vista de la comunicación, ¿Qué aspectos consideras que deberían de mejorar las empresas actuales para adaptarse a los continuos cambios que se demandan?

Falta conciencia. Hay muchas empresas que se preocupan por tener una buena asesoría, hacer un buen plan de empresa, tener las mesas de despacho más bonitas… pero ¿qué es eso de la comunicación? Lo ven como un gasto y nunca como una inversión; una inversión necesaria e imprescindible porque sólo así se darán a conocer, tendrán una buena imagen y, en definitiva, podrán llegar a más posibles clientes.

  1. De cara a los emprendedores más jóvenes, o aquellos que se estén planteando comenzar su propio proyecto, ¿Qué consejos les darías?

¡Buena pregunta! Pues que se lo piensen. Ahora mismo hay una falsa cultura del emprendimiento. Venden a bombo y platillo que si el autoempleo, que si tienes una idea la hagas realidad… pero nunca explican la otra parte, la del sacrificio, la de tener conocimientos básicos en impuestos, legislación, etc. y, sobre todo, que ningún proyecto puede crearse pensando en si me van a dar una subvención o si van a financiarme el ordenador. Hay que invertir mucho, tener claro que lo más probable es que no tendrás un sueldo hasta pasados unos meses, que tienes que sacrificarte, que cambiará tu vida.

No quiero desanimar a nadie con esto, simplemente que antes de lanzarse a la aventura tengan claro los pros y los contra porque si no, luego llegan los fracasos. Si pese a saber las dos caras de la moneda deciden montar su empresa, pueden tener por seguro que será la experiencia más bonita de sus vidas.

  1. Dada tu experiencia, ¿Consideras que el plan universitario actual, dentro del ámbito de la comunicación, está totalmente adaptado a las necesidades del mercado laboral? ¿Qué piensas que necesitarían los jóvenes para iniciar su andadura profesional?

¡Para nada! Esa es otra de mis grandes peleas. Yo cursé mis estudios de la licenciatura de Periodismo entre 1999 y 2003 y ya al año me di cuenta de que no me servirían para nada y comencé a hacer prácticas, gratis, pagando por trabajar, pero sabiendo que sólo así podría llegar a ser una profesional de la comunicación.

La Universidad sigue viviendo de espaldas a la realidad. Son muchas las iniciativas que surgen para cambiar esta situación pero no terminan de cuajar, entre otras cosas, porque su excesiva burocracia no favorece cambios rápidos en los planes de estudios: cuando consiguen cambiarlo, ya se ha quedado obsoleto.

Estamos en un mundo competitivo, en el que cada vez más se premia la experiencia, no la “titulitis”. Los jóvenes cada vez están más formados, por supuesto, pero no saben nada del mundo laboral y las necesidades del mercado, del sacrificio que tenemos que hacer para llegar a ser algo. Como me dijo una vez un amigo, en España estamos educados para ser funcionarios, no para ser emprendedores. Y en eso la Universidad y nuestro sistema educativo y cultural tienen mucho que ver.

  1. Para finalizar ¿Cómo definirías estos casi cinco años en los que llevas, junto a tu socio, al frente de la Ideanto?

Ha sido mi experiencia vital. Estos cuatro años han servido para cambiar muchas cosas en lo profesional pero también en lo personal. He llegado a hacer peligrar mi salud por este proyecto, pero todo ha merecido la pena. Cada día al frente de este barco es una experiencia vital, una enseñanza más, nunca dejas de aprender, y eso me fascina.

 

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